
Por qué el calentador de baño necesita algo más que solo una etiqueta que indique que es “a prueba de agua”
Si va a colocar un calentador infrarrojo en el baño, debe pensar en algo más que simplemente en los salpicaduras de agua. El verdadero problema aquí es lo que se conoce como choque térmico.
Imagínese esto: su calentador está generando mucho calor y está muy caliente. De repente, una gota de agua fría cae sobre el cristal del calentador. Con un tubo de cuarzo barato, eso es suficiente para que se agriete rápidamente.
Por eso utilizamos cuarzo resistente a explosiones. Puede parecer algo exagerado, pero se trata simplemente de la ciencia de la expansión. Este tipo de vidrio no se daña cuando la temperatura cambia drásticamente en cuestión de segundos. Permanece intacto, manteniendo así su baño seguro y su calentador funcionando correctamente.
Luego está la clasificación IPX5. En términos sencillos, significa que las partes internas del calentador están protegidas adecuadamente. Hablamos de chorros de agua que impactan en el dispositivo desde cualquier ángulo: vapor, salpicaduras, etc., sin que puedan llegar hasta los cables eléctricos. Nadie quiere que su calentador se dañe o, peor aún, que todo el dispositivo se convierta en un conductor eléctrico peligroso mientras uno está bajo la ducha.
Pero aquí está la parte complicada: cuando sellamos bien el calentador para evitar que entre agua, también atrapamos el calor dentro. Es necesario encontrar un equilibrio. Si lo sellamos demasiado bien y no dejamos que el calor se escape, los filamentos del calentador se quemarán. Pasamos mucho tiempo ajustando la relación entre la ventilación y el sellado para que el dispositivo dure años, no meses.
Un último consejo: siempre use un circuito GFCI conectado a tierra. Piense en el vidrio resistente a explosiones como una red de seguridad adicional, pero una buena instalación eléctrica es lo que realmente garantiza la seguridad del dispositivo.