
Cómo obtener esa corteza dorada perfecta (sin que el pan se seque)
Todos saben que es esa corteza de color marrón dorado lo que hace que el pan tenga un aspecto y un sabor profesionales. Pero lograr ese efecto en un horno industrial no es fácil. Se necesita un calor intenso y rápido, pero si se deja actuar el calor por demasiado tiempo, la corteza se vuelve muy dura y el interior del pan queda seco como un hueso.
Es aquí donde entran en juego los tubos de cuarzo recubiertos de oro.
¿Por qué el oro?
Imagínese un tubo de cuarzo normal como una bombilla: el calor se dispersa por todas partes, incluyendo hacia las paredes del horno, donde se desperdicia. Al añadir una capa fina de oro en su superficie, creamos, en realidad, un espejo térmico. En lugar de que el calor se disipe, el oro dirige toda esa energía infrarroja directamente hacia la masa del pan. De esta manera, se obtiene un calor intenso justo donde se necesita, y el cuerpo del horno permanece mucho más fresco.
La velocidad es clave
El proceso de dorado ocurre en cuestión de segundos. Si su elemento calefactor tarda cinco minutos en calentarse, ya ha perdido la batalla. Estos tubos, en cambio, alcanzan su temperatura máxima casi al instante. Esto permite un control preciso del grado de dorado que se desea, sin que el interior del pan se queme.
La única desventaja
Nada es perfecto. Estos tubos ofrecen una densidad térmica increíble, pero requieren un cuidado especial. El recubrimiento de oro es sensible; si se acumula harina o grasa en su superficie, se crearán puntos calientes que podrían dañar los tubos mucho más rápido de lo necesario. Para que duren más tiempo, es necesario mantenerlos limpios. Tan simple como eso.
Cómo utilizarlos en su línea de producción
La buena noticia es que estos tubos están diseñados para integrarse fácilmente en sus sistemas de infrarrojos existentes. Utilizamos cuarzo de alta pureza para que los tubos no se deformen al funcionar continuamente. Solo asegúrese de usarlos junto con un controlador PID de respuesta rápida, para evitar que el producto se queme. Si la velocidad de la cinta transportadora cambia, el calor también debe adaptarse rápidamente. Si el tiempo de cocción no es adecuado, el pan quedará arruinado. Pero cuando todo está ajustado correctamente, el resultado es perfecto.